El aprendizaje basado en proyectos
es una metodología que permite a los alumnos adquirir los conocimientos y
competencias clave en el siglo XXI mediante la elaboración de proyectos que dan
respuesta a problemas de la vida real. Los alumnos se convierten en
protagonistas de su propio aprendizaje y desarrollan su autonomía y
responsabilidad, ya que son ellos los encargados de planificar, estructurar el
trabajo y elaborar el producto para resolver la cuestión planteada. La labor
del docente es guiarlos y apoyarlos a lo largo del proceso.
APLICACIÓN EN DIEZ PASOS ESTA METODOLOGÍA
1.
Selección del tema y planteamiento de la
pregunta guía. Se elige un tema ligado a la realidad de los alumnos
que los motive a aprender y permita desarrollar los objetivos cognitivos y
competenciales del curso que se busca trabajar. Después, se les plantea una pregunta guía abierta que
ayude a detectar sus conocimientos previos sobre el tema y les invite a pensar
qué deben investigar o qué estrategias deben poner en marcha para resolver la
cuestión. Por ejemplo: ¿Cómo concienciarías a los habitantes de tu ciudad
acerca de los hábitos saludables? ¿Qué campaña realizarías para dar a conocer a
los turistas la historia de tu región? ¿Es posible la vida en Marte?
2. Formación de los equipos. Organizar grupos de tres o cuatro alumnos, para que
haya diversidad de perfiles y cada uno desempeñe un rol.
3. Definición del producto o reto final. Establecer el producto que deben desarrollar los
alumnos en función de las competencias que se quiera desarrollar. Puede tener
distintos formatos: un folleto, una campaña, una presentación, una investigación
científica, una maqueta… Se recomienda que les proporciones una rúbrica donde
figuren los objetivos cognitivos y competenciales que deben alcanzar, y los
criterios para evaluarlos.
4. Planificación. Pedir que presenten un plan de trabajo donde
especifiquen las tareas previstas, los encargados de cada una y el calendario
para realizarlas.
5. Investigación. Dar autonomía a los alumnos para que busquen,
contrasten y analicen la información que necesitan para realizar el trabajo. El
papel de educador es orientarles y actuar como guía.
6. Análisis y la síntesis. Ha llegado el momento de que los alumnos pongan en
común la información recopilada, compartan sus ideas, debatan, elaboren
hipótesis, estructuren la información y busquen entre todos la mejor respuesta
a la pregunta inicial.
7.
Elaboración del producto. En esta fase los estudiantes tendrán que aplicar lo
aprendido a la realización de un producto que dé respuesta a la cuestión
planteada al principio. Animarles a dar rienda suelta a su creatividad.
8. Presentación del producto. Los alumnos deben exponer a sus compañeros lo que han
aprendido y mostrar cómo han dado respuesta al problema inicial. Es importante
que cuenten con un guión estructurado de la presentación, se expliquen de
manera clara y apoyen la información con una gran variedad de recursos.
9. Respuesta colectiva a la pregunta
inicial. Una vez concluidas las
presentaciones de todos los grupos, reflexionar con los alumnos sobre la
experiencia e invitarlos a buscar entre todos una respuesta colectiva a la
pregunta inicial.
10.
Evaluación y autoevaluación. Por último, evaluar el trabajo de los alumnos mediante
la rúbrica que se les ha proporcionado con anterioridad, y pedirles que se
autoevalúen. Les ayudará a desarrollar su espíritu de autocrítica y
reflexionar sobre sus fallos o errores.